El Consejo para la Defensa del Contribuyente (CDC), organismo adscrito al Ministerio de Hacienda, ha reconocido oficialmente lo que muchos asesores fiscales ya advertían: la deducción de gastos de los trabajadores autónomos se ha convertido en un auténtico laberinto normativo que genera inseguridad y conflictos con la Administración.
Según un informe reciente del CDC, muchos profesionales desconocen qué documentación deben conservar para justificar correctamente sus gastos ante una comprobación tributaria. Esta situación, sumada a la disparidad de criterios entre oficinas gestoras, ha provocado que numerosos autónomos opten por no deducir gastos legítimos por miedo a inspecciones o sanciones.
Además, el problema tiene repercusiones directas en la cotización a la Seguridad Social, ya que desde el nuevo sistema por tramos —basado en los rendimientos netos declarados—, cualquier gasto no deducible puede alterar el cálculo de las cuotas.
El informe identifica seis categorías donde la prueba de la deducción resulta especialmente compleja: