La planificación fiscal no debería empezar cuando llega el momento de presentar la declaración de la renta. Antes de que termine el año todavía hay margen para revisar determinadas operaciones y tomar decisiones que pueden tener incidencia en el IRPF de 2026.
Especialmente en el caso de autónomos, profesionales y empresarios, anticipar esta revisión permite valorar las diferentes alternativas de acuerdo con la situación particular de cada contribuyente.
Las aportaciones a determinados sistemas de previsión social pueden permitir reducir la base imponible del IRPF, siempre dentro de los límites y requisitos establecidos por la normativa.
En este ámbito es especialmente importante valorar las diferentes posibilidades existentes en función de la situación profesional del contribuyente, ya que los límites y condiciones pueden variar.
Si se quiere que una aportación tenga efectos sobre el ejercicio 2026, deberá realizarse dentro de este mismo año.
Los autónomos y profesionales que tengan previstas determinadas gastos o inversiones relacionadas con su actividad pueden revisar si es conveniente ejecutarlas antes del cierre del ejercicio.
Equipos informáticos, programas y licencias, formación vinculada a la actividad u otros recursos necesarios para el negocio pueden tener incidencia fiscal, siempre que se cumplan los requisitos para considerarlos afectos a la actividad y de acuerdo con las normas de imputación, deducción o amortización que correspondan.
Por tanto, no se trata simplemente de adelantar gastos, sino de planificar correctamente aquellos que el negocio realmente necesita y analizar su tratamiento fiscal.
El final de año también es un buen momento para revisar la documentación contable y fiscal acumulada durante el ejercicio.
Alquileres, suministros, telecomunicaciones, cuotas profesionales, seguros o determinados gastos relacionados con vehículos son algunos de los conceptos que pueden requerir una revisión.
No todos los gastos son deducibles automáticamente: deben cumplir los requisitos exigidos en cada caso, estar vinculados a la actividad y disponer de la documentación justificativa correspondiente.
Una revisión antes del cierre permite detectar facturas pendientes, errores de contabilización o gastos que no se hayan tratado correctamente.
Las donaciones realizadas a determinadas entidades beneficiarias del mecenazgo pueden dar derecho a deducciones en la cuota del IRPF.
La deducción aplicable dependerá de la entidad, del importe donado y de otras circunstancias, como la continuidad de las aportaciones a una misma organización.
Para aplicar correctamente el beneficio fiscal es importante comprobar que la entidad cumple los requisitos legalmente establecidos y conservar el certificado acreditativo de la donación.
Determinadas inversiones o actuaciones empresariales pueden tener asociados incentivos fiscales. Si existen inversiones previstas para los próximos meses, conviene analizar su tratamiento antes de ejecutarlas.
La decisión no debería tomarse exclusivamente por motivos fiscales, pero conocer con antelación los incentivos disponibles puede ayudar a determinar cómo y cuándo es más conveniente realizar una inversión que ya estaba prevista.
Cuando llega el momento de presentar el IRPF de 2026, buena parte de las decisiones que podían modificar su resultado ya no pueden tomarse.
Por ello, los últimos meses del año son un buen momento para realizar una revisión fiscal preventiva, analizar la situación particular de cada contribuyente y valorar qué actuaciones pueden llevarse a cabo antes del 31 de diciembre.